La mujer de las llaves.


Un Hombre que iba caminando por la calle observó a una mujer que se arrastraba lentamente sobre el pasto, debajo de un faro de luz. Intrigado por lo que esta mujer hacia, se le acercó con la intención de ayudarla y le preguntó: ¿Señora, qué le ha sucedido? ¿Necesita ayuda? “Si, muchas gracias, replicó ella. Estoy buscando las llaves de mi casa”. Él, muy atento y servicial, se acurrucó y comenzó a ayudarle a buscar las llaves. Transcurrió un largo tiempo y no encontraron las llaves. El señor le preguntó a la señora: “ ¿Está segura de que sus llaves cayeron aquí ? ¿Tiene usted idea de dónde ha dejado las llaves? La señora le contestó: “Sí, por supuesto, las llaves se me cayeron en la calle del frente”. Sorprendido, el hombre le preguntó: “Se puede saber, entonces, por qué las está buscando allá?”. Y la mujer le respondió: “Las busco acá porque hay mas luz, conozco mejor este lugar y además es mucho más cómodo”. Jaime Jaramillo.

Reflexión: Así de absurdo, es lo que ocurre en esta historia, es el apego. Estamos buscando nuestra libertad emocional y nuestra paz interior, donde aparentemente vemos más luz, más comodidad y más placer, cuando en realidad debemos buscarlas en nuestro interior, aunque al comienzo aparentemente sea más incómodo, oscuro y difícil. Entonces, la solución para que realmente pueda existir una transformación profunda es espiritual. Jaime Jaramillo.

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