La avioneta

En cierta ocasión, viajaban en una avioneta un gran científico, un monje y un boy scout (niño explorador). De repente, la avioneta empezó a perder altura y el ruido de los motores se incrementó. El piloto salió muy angustiado de su cabina y les dijo a sus tres pasajeros: “Tuvimos una avería en el tanque de gasolina y la avioneta, en máximo cinco minutos, se estrellará. Lamentablemente, sólo hay tres paracaídas, uno para mi, que soy el piloto, y otros dos para que elijan entre ustedes quiénes los usarán”. Rápidamente, el científico, presa del miedo y la desesperación, agarró el morralito y, justificando su actuación, les dijo: “Yo soy un científico y el mundo necesita de mi inteligencia y mi contribución. Por lo tanto, yo merezco salvarme”. Abrió intempestivamente la puerta del avión y se tiró, sin escuchar la opinión de los demás.

Mientras tanto, el monje, que reflejaba una gran paz interior en su rostro, le dijo al niño: “Yo soy un hombre viejo, ya viví lo que tenía que vivir.  Estoy feliz porque ya realicé la misión a la que vine al mundo, mientras que tú eres una criatura de Dios, que está comenzando a vivir. Agarra tu paracaídas, ¿Por qué no utilizas el tuyo?”. El monje sorprendido, respondió: “¡Como así! ¿De qué hablas? ¿No queda uno?”. El niño, sonriendo, le contestó: “El científico, en medio de la confusión y de su egoísmo, agarró sin darse cuenta mi morralito, en lugar del paracaídas; se lo puso en la espalda y se tiró con él, sin escuchar cuando traté de explicarle su equivocación”. Jaime Jaramillo.

Reflexión: Cuando manejamos nuestra vida desde el ego, perdemos nuestra capacidad de observar y actuar inteligentemente, ya que no podemos percibir con claridad lo que nos sucede. Jaime Jaramillo.

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Las sabiduría del maestro

En la india, había un maestro que poseía toda la sabiduría del mundo y que trabajó toda su vida para conseguirla. En ese mismo pueblo, vivía un niño muy malicioso que quería engañar al sabio. Para conseguirlo, tomaba diferentes objetos entre sus manos, iba donde el sabio y le preguntaba: Sabio, ¿Qué tengo entre mis manos? Con mucha paciencia, el sabio le respondía siempre lo mismo: “Tienes una piedrita roja y blanca”. El niño comenzó a desesperarse, porque cada vez que visitaba al sabio, él le adivinaba qué cosas tenía entre sus manos. Siempre le decía: “Tienes una canica, una piedra, una bolita blanca… ”. En cierta ocasión, el niño quiso engañar al sabio de alguna manera. Pensó y pensó, hasta que finalmente se decidió: “Ya sé; buscaré un árbol donde haya un nido con pajaritos, tomaré uno entre mis manos, iré donde el sabio y le preguntaré: ¿Qué tengo entre mis manos?; él me dirá que tengo un pajarito. Entonces, yo le preguntaré que si está vivo o muerto. Si él me dice que está vivo, lo apretaré hasta matarlo; luego abriré las manos y le diré que falló, porque el pajarito estaba muerto. Pero si me dice que está muerto, entonces, abriré las manos para que el pajarito vuele y él verá que se equivocó”.

Con este plan maquiavélico, el niño se puso muy contento porque finalmente podría engañar al sabio. Buscó el árbol, encontró el nido y también al pajarito, lo tomó entre sus manos, fue a ver al viejo sabio y le preguntó: “¿Qué tengo entre mis manos?”. El sabio le respondió: “Tienes un pajarito”. El niño se puso muy contento porque el plan iba viento de popa; entonces, le dijo: “Es cierto, tú eres un sabio grande y nada es imposible para ti; pero dime, ¿El pajarito está vivo o está muerto?”. El viejo sabio, con la serenidad que lo caracterizaba, le respondió: “Querido hijo, esa decisión está entre tus manos. Puedes elegir lo que quieras hacer con el pájaro: dejarlo vivir o matarlo”. Jaime Jaramillo.

Reflexión: La decisión de lo que realmente quieras hacer con tu vida está en tus manos. Eres el único que puedes elegir y decidir qué quieres hacer. Si abres tu mente y tu corazón, podrás ver más allá de tus apegos y entender cuál es la verdadera esencia del amor. En ese momento, te liberarás y podrás volver a nacer y ya nada ni nadie te harán sufrir. Jaime Jaramillo.

El maestro

En una ocasión, un gran maestro de la espiritualidad, que predicaba todo el tiempo la importancia de desprenderse de las cosas materiales, fue invitado por sus discípulos a una feria artesanal de Oriente, a donde llevaban diversos productos importados de otros continentes. Al entrar en el primer pabellón, el maestro tardó en recorrerlo el triple de tiempo que todos los demás. Sus discípulos, extrañados, se devolvieron a ver por qué razón el maestro se tardaba tanto. Lo encontraron, para sorpresa de ellos, completamente absorto y embelesado, contemplando uno por uno todos los objetos importados que había en ese lugar. Sus discípulos, sin saber que pasaba, le preguntaron: “Maestro, tú que hablas tanto de la espiritualidad y del desprendimiento, ¿por qué te has demorado tanto en recorrer esta lujosa sala? . El maestro, sonriendo, los miró a los ojos y les dijo: “Queridos discípulos, tienen toda la razón; mi demora se debe a que estoy totalmente asombrado y perplejo de ver la cantidad de cosas materiales que yo no necesito para ser feliz”. Jaime Jaramillo.

Reflexión: Lo único cierto es que puedes ser recordado como el hombre más rico del cementerio, pero la realidad es que en tu viaje a la eternidad no podrás llevarte absolutamente nada ni ninguna de tus riquezas ni posesiones materiales por las cuales sacrificaste tu vida. Jaime Jaramillo.

La mujer de las llaves.

Un Hombre que iba caminando por la calle observó a una mujer que se arrastraba lentamente sobre el pasto, debajo de un faro de luz. Intrigado por lo que esta mujer hacia, se le acercó con la intención de ayudarla y le preguntó: ¿Señora, qué le ha sucedido? ¿Necesita ayuda? “Si, muchas gracias, replicó ella. Estoy buscando las llaves de mi casa”. Él, muy atento y servicial, se acurrucó y comenzó a ayudarle a buscar las llaves. Transcurrió un largo tiempo y no encontraron las llaves. El señor le preguntó a la señora: “ ¿Está segura de que sus llaves cayeron aquí ? ¿Tiene usted idea de dónde ha dejado las llaves? La señora le contestó: “Sí, por supuesto, las llaves se me cayeron en la calle del frente”. Sorprendido, el hombre le preguntó: “Se puede saber, entonces, por qué las está buscando allá?”. Y la mujer le respondió: “Las busco acá porque hay mas luz, conozco mejor este lugar y además es mucho más cómodo”. Jaime Jaramillo.

Reflexión: Así de absurdo, es lo que ocurre en esta historia, es el apego. Estamos buscando nuestra libertad emocional y nuestra paz interior, donde aparentemente vemos más luz, más comodidad y más placer, cuando en realidad debemos buscarlas en nuestro interior, aunque al comienzo aparentemente sea más incómodo, oscuro y difícil. Entonces, la solución para que realmente pueda existir una transformación profunda es espiritual. Jaime Jaramillo.

Mal momento para mi, buen buen momento para retomar el blog :P

Así es, tal cual lo dice el título; llevaba meses en los que ni siquiera recordaba que tenia un blog, de vez en cuando lo “abría” para mostrar a algunas personas uno que otro dibujo (ya viejos por cierto 😛 ) que tengo por aca, pero hoy… hoy ha sido uno de esos días donde te tomas la cabeza y dices: -¿Qué mierda he estado haciendo?, a lo que puedo asegurar que la mayoría responderemos y pensaremos en lo mismo… : -Nada! 😛 Aunque realmente no sea así, pues durante el día hacemos miles de cosas (algunas muy importantes y relevantes, y otras no tanto), solo que no prestamos atención, además, esta respuesta será indiscriminadamente la misma siempre, pues sin importar el tipo de trabajo que tengamos, o el tipo de persona que seamos no dejaremos de sentirnos igual de pendejos ante un estado de depresión o “estado EMO” como dirían mis amigos. A todas estas ya ni se como terminar esto, mejor nos “vemos despues” :P, Feliz noche y fin de semana para todos, los que puedan 😛 !!!!!!!

P.D:

Bueno, en realidad esta nueva entrada en mi blog no tiene ningún motivo educativo, ni nada por el estilo, solo que quería mostrar mi descontento con un labrador cachorrito que esta mordiendo los cordones de mis zapatos 😛 !